Un poco de historia sobre el juego y algunas anécdotas
Algunos historiadores mencionan que los antiguos romanos jugaban su propia versión de lo que ahora llamamos Bingo; sin embargo, hay poca información de ello. Para otros, este juego tuvo sus inicios en Italia en 1530. Se le conocía como “Beano”, el cual era un juego que se acostumbraba en las ferias de los pueblos.
Consistía en tarjetas con números. Un hombre sacaba discos numerados de una caja y decía en voz alta los dígitos que aparecían en él. Los participantes, marcaban con frijoles los números en sus tarjetas y aquel que la llenaba gritaba “Beano!”.
De Italia, la costumbre del “Beano” pasó a Francia y los que lo jugaban ya no era gente del pueblo, sino los poderosos, la gente de dinero. Luego llegó a Alemania, donde su sentido de juego de azar cambió a un sentido educativo, ya que a través de él, los niños aprendían a deletrear, las matemáticas y la historia de su país. Posteriormente llegó a países como España y México, tomando características propias.
El “Beano” llegó a Norteamérica en 1929. Fue jugado por primera vez en un carnaval cerca de Atlanta, Georgia y comenzó a tener gran popularidad.
Al poco tiempo llegó a Nueva York, en donde Edwin S. Lowe, un vendedor de juguetes, lo perfeccionó y lo rebautizó con el nombre de “Bingo”.
En general, los principales asistentes al Bingo son hombres y mujeres que han llegado a la “tercera edad”. Pero esto no quiere decir que son los únicos participantes, ya que en todas las mesas, encontramos adolescentes acompañando a sus padres o abuelos quienes de esta manera aprenden y aprehenden esta tradición que es parte de la cultura del estadounidense en general.
En los Bingos tradicionales, es común ver que las señoras van en grupos de amigas no sólo para acompañarse, sino para contarse acontecimientos de sus vidas, su familia o su trabajo. Los señores son más independientes y muchos van solos, pero algunos aprovechan el intermedio entre serie y serie para convivir, hacer amigos y, por qué no, encontrar a la mujer de su vida, como sucedió en Border Bingo cuando un señor, un tanto en broma y otro tanto en serio, le propuso a una de las jugadoras que si ganaba, él la invitaba a cenar, después de lo cual entablaron una relación amorosa y a la fecha llevan 10 años de casados.